lunes, 15 de octubre de 2012

José Merino

Nunca lo llegué a conocer personalmente. Tampoco puedo decir que tuvimos total afinidad de convicciones políticas. Digamos que si del 1 al 10, siendo 1 extrema derecha y 10, extrema izquierda, don José podría estar en un 8 ó 9,  yo si acaso he llegado en la mayoría de los temas en un 6 y resto a lo sumo. Rosadito, tirando a rojito, pero todavía sospechosamente pequeño burgués diría un conocido mío de la U.  No obstante, a lo que tuve conocimiento del quehacer político de don José, siempre me llamó la atención su consistencia y consecuencia con el pensamiento que profesaba, cosa rara en estos tiempos en que es más fácil cambiar de forma de pensar que quitarse las medias.  También, ha sido reconocido por propios y extraños su honestidad. De hecho, de no haberlo sido, me imagino que más de un periodista ya le habría sacados los "chuicas sucios", cuando se opuso a los grandes intereses económicos de este país. Creo que la desaparición física de don José, ha sido en el peor momento, cuando estamos entre sombras, pero puede que su presencia moral, ayude a iluminar, junto con otros ya idos, tiempos mejores para la patria.     

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