En este blog trataremos temas jurídicos y no jurídicos de interés para los lectores, sin restricciones ni censuras
martes, 16 de octubre de 2012
EN LA SOLEDAD DE EMERGENCIAS
Siempre he evitado hacer uso del sistema de seguridad social de nuestro país. Soy firme creyente de nuestro sistema solidario y no me duele cotizar para su sostenimiento y para financiar la atención de otros ciudadanos y hasta de personas extranjeras, a pesar de las objeciones de familiares con respecto a estas últimos seres humanos.
Sin embargo, con motivo de un problema de salud, me correspondió visitar dos veces las salas de emergencia del Hospital San Juan de Dios, la primera, todo un día, la segunda, toda una noche y no pude menos que sentir momentos de flaqueza en mis convicciones sobre la medicina universal y solidaria.
No hay palabras para explicar lo vivido en esos momentos.
No sé realmente que fue peor, si la incerteza generada por pasantes de medicina que periódicamente me mandaban más exámenes y exámenes (por qué putas no me los ordenaron todos de una sola vez, dadas las sospechas que manifestaban tener????), la espera de resultados, estando el suscrito literalmente tirado en el piso revolcándose del dolor, la compañía de varios borrachos mal heridos en pleitos de cantina, la trasnochada sin sentido o el sentimiento de soledad frente al sistema que le embarga a uno en estas situaciones.
Es en esos momentos cuando desearias recurrir al tráfico de influencias para que te colaran rapidito, tener un hermano médico o al menos, unos milloncitos para que te atendieran en la medicina privada y hacerse de la vista gorda con lo que sucede en nuestros hospitales día a día, noche a noche.
La espera de la llamada mágica para que pases a una camilla, la espera para que te saquen sangre, la espera para que 3 horas te den los resultados, la espera para que te manden nuevos examenes, la espera de otras resultados para los nuevos resultados de los nuevos examenes, la espera.... sería propia del realismo mágico, sino fuera porque ese tiempo transcurre en la noche, en la madrugada, en la peor de las incomodidades.
Al final.... lo que pensaban que era no era, lo que que realmente era, lo había predicho el mèdico que originalmente me atendió con un golpecito en el riñon y que nadie le hizo caso....
Al final, te vas con un sinsabor, te das cuenta que sos un teórico, te das cuenta que hay que hacer algo, porque las convicciones se fueron deteriorando minuto a minuto en aquella noche de pesadilla....
lunes, 15 de octubre de 2012
José Merino
Nunca lo llegué a conocer personalmente. Tampoco puedo decir que tuvimos total afinidad de convicciones políticas. Digamos que si del 1 al 10, siendo 1 extrema derecha y 10, extrema izquierda, don José podría estar en un 8 ó 9, yo si acaso he llegado en la mayoría de los temas en un 6 y resto a lo sumo. Rosadito, tirando a rojito, pero todavía sospechosamente pequeño burgués diría un conocido mío de la U. No obstante, a lo que tuve conocimiento del quehacer político de don José, siempre me llamó la atención su consistencia y consecuencia con el pensamiento que profesaba, cosa rara en estos tiempos en que es más fácil cambiar de forma de pensar que quitarse las medias. También, ha sido reconocido por propios y extraños su honestidad. De hecho, de no haberlo sido, me imagino que más de un periodista ya le habría sacados los "chuicas sucios", cuando se opuso a los grandes intereses económicos de este país. Creo que la desaparición física de don José, ha sido en el peor momento, cuando estamos entre sombras, pero puede que su presencia moral, ayude a iluminar, junto con otros ya idos, tiempos mejores para la patria.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)